martes, 4 de octubre de 2016

CUANDO LA INSEGURIDAD SE VUELVE UN NEGOCIO

A nivel mundial una de las mayores amenazas del mundo futuro es la inseguridad, acompañada de otras como la sobre población mundial, las crisis de recursos y la contaminación, esta representa un grave peligro para el ciudadano común, la sociedad y la estabilidad de cualquier gobierno.
La seguridad es una sensación que viene dada por l tranquilidad y paz que se obtiene al desenvolverse en un ambiente libre de amenazas, sin embargo, el hampa común, las bandas organizadas, el narcotráfico y hasta un loco desequilibrado pueden acabar con ella.



Cuando era niño, Caracas era una ciudad muy tranquila, más allá, de sus carros, su gente y sus movimiento, no estaba tan colapsada como ahora, se podía ir y venir a pie, caminando, la gente acostumbraba en las tardes visitar las plazas públicas, sentarse a contemplar los pájaros, llevaban a los niños a jugar con otros, montar bicicleta, patines, jugar metras, etc.
En esa época no existían los grandes centros comerciales, sólo habían tiendas pequeñas en algunas zonas y casi siempre en la planta baja de edificios de oficinas, así que no era ninguna diversión ir a visitar tiendas, las personas sólo acudían a ellas ante la necesidad de comprarse algo, una camisa, un vestido y muy ocasionalmente un regalo para un ser querido.
Los primeros centros de tiendas grandes tardaron en aparecer, uno de los más concurridos en Caracas fue de la cadena americanas SEARS, un concepto innovador donde en el mismo espacio se podía encontrar ropa, electrodomésticos, artículos de jardinería, etc. Por su puesto, esto no lograba nunca desplazar  el gran placer y la diversión de ir a un parque, correr con los amigos y comer juntos sentados en la grama.
Los cines y teatros era locaciones distintas, apartadas y específicas, no había otra cosa que hacer allí, para comer, había que ir a un restaurant, lejos de los cines, lejos de las tiendas y lejos de cualquier diversión.
En esa época como ahora los salarios de los policías eran paupérrimos, a pesar de que el primer sueño de un niño varón es ser policía, bombero o mecánico, la familia si tiene mediano nivel económico, lucha contra eso para tratar que en el futuro tenga un mejor ingreso. Luego los órganos policiales son financiados por entes del estado, alcaldías y gobernaciones, donde se les asigna, salarios, vehículos, radios, uniformes y demás medios para cumplir sus labores, este dinero viene de las arcas públicas y dependiendo de las políticas de turno, ira a diferentes áreas, salud, educación, vialidad, seguridad, etc.






Crecí entre policías y vi de cerca como vivían, así que no se trata de imaginación ni especulación cosas que aquí con mucha responsabilidad diré. Un agente del orden público más allá de su figura, su autoridad y el uniforme, es un ser humano, con necesidades, familia y seres queridos, debe comer, vestirse, ir al médico y también sus familia, además de necesitar una vivienda donde vivir.
Aquí aparece una de las primeras aristas o vértices de muchos que tiene la corrupción, con un salario pequeño y una familia que mantener, en agente de seguridad, debe inventarse otras formas de ingresos, en el más sano de los casos, trabajar un taxi fuera de sus horas de labores, reparar vehículos, pintar o en lo único que sabe hacer, prestarle seguridad a alguien en sus horas extras.



El comerciante vive para ganar dinero y en ese sentido, se inventa e ingenia para ganar cada día más. Así que se las inventó y pensó en reunir todo en el mismo sitio, comida, tiendas, cines, diversión, apareciendo los primeros centros comerciales.
Allí comienza todo este relato, no se puede hacharle la culpa a los comerciantes, ni a los centros comerciales, nada puede sustituir el placer de caminar en un parque, una plaza pública, sentarse, contemplar los árboles y socializar, el problema viene de quienes administran los organismos de seguridad y las políticas públicas sobre seguridad ciudadana.
Todos la vida ha existido el amigo de las cosas de otro y los espacios públicos siempre sufrieron de estos problemas pero con poca incidencia en las décadas de los 50 y 60, allí había un servicio especial de policía, a veces a caballo y otras a pie.
Con la llegada de los centros comerciales, los grandes inversionistas, que también fueron financistas de campañas políticas, exigieron en retribución, más seguridad en estos sitios, por lo que, los escasos agentes del orden público, fueron destinados a patrullas las zonas comerciales, en detrimento de la seguridad de otros espacios públicos.





La ausencia la de seguridad en los espacios públicos hizo que las personas cambiaran sus hábitos de distracción, ahora las familias en vez de ir a un parque o una plaza a pasear, van a los centros comerciales, se sienten más seguros, allí tienen comida, distracción y en comerciante tiene un mercado cautivo, ya que además de caminar y pasear, compran.
Ya casi nadie recuerda estas cosas, mi generación se sumó a los turistas y visitantes de centros comerciales, nuestros hijos no saben lo que es visitar un parque y sólo nos quejamos de que gastamos mucho.
Una visita a un parque no deja casi gastos, sólo el pasaje o el estacionamiento, allí podemos llevar comida y sentarnos a compartirla con nuestros niños, en cambio, en un centro comercial, gastamos en el estacionamiento que es mucho más caro, la comida, el cine y casi siempre en alguna compra, sin darnos cuenta nos obligaron a gastar nuestro salario en ellos.
Algún día la gente reaccionará y le pedirá a sus autoridades elegidas, los administradores públicos y policía, que vuelvan a custodiar sus espacios públicos, parques y plazas.






Posted via Blogaway by Manuel Barrero